Salinger y yo (y Holden)


Algunos libros se meten en uno como un virus. 
Y ahí está J.D. Salinger, con su única novela de extensión considerable, escondido tras Holden Caulfield protagonista de El guardián en el centeno. Salinger ya era mito antes de que muriera. Así, inadaptado, como el personaje que persiste la prueba del tiempo desde su aparición en 1951. Incluso yo, que superé la adolescencia, siento algo de Holden.
Ahora que Shane Salermo publica su documental aptamente titulado Salinger, tal vez podamos intentar reconstruir la vida de uno de los escritores más enigmáticos de la historia.

Holden ha impactado más vidas que el propio Salinger, quien, tras el éxito de la novela, vivió su existencia entre las apagadas sombras de la reclusión, donde nada importa y no hace falta la luz. Allí el escritor queda solo con su imaginación, con su mundo enfermo, pero afable. Holden, en muchas medidas, es Salinger. Juntos, los dos rostros de Jano. No podríamos fijar quién de los dos es más inadaptado, si Holden o Salinger. Total: ningún lugar mejor que la covacha de las memorias de un escritor. Pura autoficción antes de que la modalidad literaria tuviera nombre.

La vida pública de Salinger se redujo en la medida que se intensificaba su popularidad. Miles merodeaban su residencia con el afán de, al menos, darle una mirada al enigmático escritor. Peregrinajes y vigilias se centraban en torno a la figura invisible del creador de Holden, el adolescente que escapa hacia las drogas y el alcohol hasta paulatinamente hundirse en la demencia. Pero quizás esperaban encontrar a Holden, redimido e iluminado en una sesión de yoga, como el mismo Salinger. Quizás esperaban una contestación a la pregunta “¿Cuál es el significado de la existencia?”, y recibir una respuesta confusa y sin sentido, como se caracteriza en el habla de Holden a través de la novela. El guardián en el centeno es también una novela sobre el lenguaje y sus posibilidades transformadoras de la verdad, que conste, y cabe la posibilidad de que todos esos seguidores se martirizaran inconteniblemente ante tanto silencio de su autor.
Pero el resto de este artículo, lo tiene Nagari Magazine, y puedes continuar su lectura si pulsa aquí.
Foto: Wikipedia 


You may also like

Blog Archive

Search This Blog

Loading...