«spooning, my love»: poema del aniversario



era de una plaza,
que es la medida de la soledad,
pero en la cama cabíamos los dos

no sé cómo, pero sí:
nos bastaba como la paciencia-
un codo aquí, un brazo allá,
rodillazo allí, patada acá-
parecíamos haber inventado
un nuevo tantra

en las inflexiones de los cuerpos,
sin embargo, supimos articular el verano
donde dormía nuestro sueño
de náufragos sin mar,
desnudos y acucharados
el uno con el otro
sin zozobra

así debimos haber tenido veinte hijos

pero el asunto es que, tras varios años,
hemos sobrevivido sin mutilaciones mayors
y con una sola hija

y permanecemos enteros,
así, como dos que son uno-
prendidos como la memoria
del fuego, que no tiene

desnudos y acucharados,
nos convencimos de que el amor
es el caldo que ahoga el frío

y nos sorbemos a robos de tiempo
y nos servimos con la cuchara grande
cada vez que podemos

y aunque la cama hoy es
varias plazas más amplia,
todavía desarropo la oscuridad
para curvar en tus contornos,
el fuego de la memoria, que sí arde,
aunque aún parecemos dos náufragos
entre todo ese inmenso mar de cama

que nos sobra 


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