Julia de Burgos, por Jody Hegwill

Un cuerpo es materia física concreta, palpable. El cuerpo es extensión de los sentidos. Pero es la materialidad del cuerpo, y no su materia, lo que determina la forma en que estamos orientados hacia el mundo, tanto en la inmediatez física como en la necesidad psíquica. El cuerpo determina en gran medida nuestra ubicación y dirección en el mundo.

En la poesía puertorriqueña, cuando hablamos de la poesía del cuerpo es menester invocar a Julia de Burgos, pues Julia de América es una poeta grande, inalcanzable, descomunal, realidad ante la cual solo podemos ensayar prácticas simbólicas o poéticas mitologizantes de una historia trunca en nuestra memoria colectiva.

Quizá, por eso, tuvo que alejarse de su patria y, por más que pudo haber querido, no volvió en vida a Puerto Rico. Quizá por esto vagó por largo tiempo de su vida, como una voz en necesidad de una prestación corpórea. Quizá por eso danzamos en la larga furia de su tristeza en un intento por tenerla siempre. Quizá por eso, en nuestras lecturas de su poesía, aspiramos a darle un cuerpo a esa voz que nos habla y nos anticipa, porque no tenemos otra manera de entenderla, y como los grandes mitos, nos recuerda a los puertorriqueños nuestro presente como pueblo. De ahí que la celebremos como es apropiado: evocando lo que tenemos de ella y reconstruyendo nuevas formas del siempre.

La reciente edición Y fui toda en mí: Antología poética en el centenario del natalicio de Julia de Burgos (Ediciones SM, 2014) es ese esfuerzo por darle corporalidad a la leyenda juliana y apalabrarla en cien poemas como si fueran cien velas de cumpleaños. No quede duda: un libro siempre es un intento a la materialidad, una extensión de la memoria, o un nunca te olvido, Julia de Todos [...]

El resto de escrito, lo acceden en Otro lunes.

El 2015 marca el 15to. aniversario de la publicación de mi primer libro de cuentos, Septiembre, y de primera novela, Historia de un dios pequeño, aunque el lanzamiento de la segunda fue en el 2001. La novela estaba fuera de circulación digital hasta hoy.

Inspirada por programas de los '90 como Liquid Television, y novelas como el Naked Lunch de William S. Burroughs y Pulp, de Charles Bukowski, Historia de un dios pequeño tenía la intención de ser un noir carnavalesco y surrealista. La presentación de la novela, para la edición original de Plaza Mayor que recibiera un premio del Pen Club en el 2001, estuvo a cargo de la doctora Mercedes López Baralt, y ha sido incluida a manera de prólogo en la edición de Fishbone Books.

En lo que sale la nueva edición, les dejó aquí con el archivo para que la bajen hoy 6 de enero, Día de los Reyes Magos, y quizá mañana.

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Si tampoco se acuerdan de Septiembre, igual la acceden:

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Me percato de ello mientras camino junto a mi hija por el pueblo de mi infancia, las huellas quemando la acera hundida en el deterioro invisible del recuerdo. Aunque apenas comienza el año, me doy cuenta de que no pensé resoluciones de año nuevo.

Puede que no las necesite como puede que sobren. No sé. En años anteriores siempre elaboraba mi lista de cosas por hacer a lo largo del año venidero, indistintamente si las cumplía o no, eso al final no importaba, porque de no cumplirse alguna de las metas, las añadía a las del año próximo, y así sucesivamente, apostado en el riesgo de, a la larga, tener más resoluciones que meses para cumplirlas. El juego es inventar maneras en las que uno nunca se completa y puede que hasta tenga su encanto, seguro. Fallarle a algo que uno sabe que de todas maneras no va a cumplir es como reafirmarse uno mismo en la imperfección, y eso es como proclamar la vida. Pero este año no, no tengo resoluciones, y bien pudiera uno comenzar a morirse, diría mi abuela, porque sin meta no hay logro.

Una resolución es, ciertamente, un signo con tantas acepciones: acción y efecto de resolver o resolverse; ánimo, valor o arresto; actividad, prontitud, viveza; y cosa que se decide, entre otras. Algo serio este asunto de las resoluciones, a decir verdad.

Como siempre, les invito a leer el artículo completo en Nagari:

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