La poeta y periodista Glenda Galán, de Dominicana en Miami, revista enfocada al arte, la cultura y la ciudad, tuvo la  curiosidad de preguntarme qué pensaba yo en torno a la desaparición de la literatura latinoamericana, a partir de unas expresiones que el escritor mexicano Jorge Volpi hiciera durante su reciente visita a la ciudad de Miami. Glenda, que es egresada de la Escuela de Comunicación Publicitaria de la Universidad Iberoamericana (UNIBE) y con Diploma en Periodismo de University of Miami, escribe lo siguiente:
A raíz de la visita del escritor y periodista mexicano Jorge Volpi a la ciudad de Miami invitado por La Pereza Ediciones, el tema de la desaparición de la literatura Latinoamericana, quedó sobre el tapete en su conferencia llevada a cabo en el Centro Cultural Español de Miami. Por tal motivo cuestionamos a varios escritores latinoamericanos al respecto. En esta segunda entrega compartimos la opinión del gran escritor puertorriqueño Elidio La Torre Lagares.
La entrevista la acceden aquí: http://dominicanaenmiami.com/?p=14934



La vista desde la cima de Cat Rock es monumental.

Vengo aquí todos los veranos, en una suerte de peregrinaje. La roca es milenaria. Me complace el anonimato de estar allí, sentirme partícula de polvo en una inmensa nada. Sin brújula. Central Park es un templo.

Es fácil desaparecer aquí.

Una arbolada simétrica y frondosa parece amortiguar el horizonte de acero, cristal y concreto que a veces da la impresión que avanza hacia uno. El verdor de Central Park se humilla ante el paisaje neoyorquino. Nueva York siempre será materia poética y me acompaña Poeta en Nueva York, de Federico García Lorca, uno de los libros fundamentales de la poesía moderna española e hispanoamericana.

Desaparecer es fácil aquí.

La Ciudad de los Rascacielos es una zarza que desgarra a Lorca, a quien otro Federico, el de Onís,le recibiera en la Universidad de Columbia a su llegada en junio de 1929. La ciudad, Lorca descubre pronto, es flor de Duende, un poder misterioso, como el poeta mismo definiera, “que todos sienten y que ningún filósofo explica”. El mismo duende que abrazó el corazón de Nietzsche, decía.

El arte nace entre pugnas. La dialéctica entre la realidad subjetiva y el mundo objetivo tensa en una unidad poética.

A 75 años desde su publicación, Poeta en Nueva York se lee como un texto experimental, un baúl de imágenes surrealistas cuya intensa plasticidad estética nos hace perder noción de su posesión capital más preciada: su lírica bioficción.

El resto del escrito lo acceden en Otro Lunes: http://otrolunes.com/37/otra-opinion/duende-en-nueva-york/



1. Si toda filosofía es una crítica del lenguaje, la tuiteratura es una crítica de la literatura.

1.1 Pensar la tuiteratura me invade justo al cierre del #TwitterFiction Festival 2015, la tercera edición en igual número de años.

1.2 TwitterFiction se restringe, como sugiere su nombre, a contar historias. Pero la tuiteratura tiene un sentido más amplio que esto.

2. El asunto de la tuiteratura no es que sea un género, sino un uso.
3. Después de todo, Twitter es un medio y no un género.

3.1 O sea, solo se es tuiteratura en esta plataforma social. Fuera de ella, solo sería literatura. O quizá un verso perdido. O quizá nada.

4. La constricción del espacio fundamenta el sentido del escrito. Consideremos los grafitos del Movimiento Acción Poética, por ejemplo.

4.1 En la Acción Poética, el poema se agiganta. Se expande por la ciudad. Impacta como un slogan y resalta por su rusticidad en medio del orden urbano.

4.2 El mural literario busca la pared olvidada, el edificio abandonado, el callejón y la avenida. Pero, por regla de juego, no vandaliza.

4.3 Aunque los murales poéticos tienen hábitat fijo, su traslación es viral, si bien. La tuiteratura es, entonces, un modo de acción poética.

4.4 Así, un poetuit o un cuentuito debe albergar sentido propio.
Digamos que una pieza de tuiteratura es una realidad restringida. El nanoblogging, después de todo, lo es.

5.1 Wittgenstein comparaba la realidad con las proposiciones: solamente podía ser cierta o falsa. Pero la tuiteratura siempre supera esto.

5.2 El tuitpoema, el cuentuito o en ensatuit –you name it– siempre es cierto.

5.3 Solo lo efímero es cierto. Un acierto.

6. Un tuit exitoso tiene una vida promedio de cuarenta minutos desde su origen hasta sus reencarnaciones como retuit. Luego se disuelve.
7. Abonan a la proliferación de la literatura mediática las diversas antologías dedicadas al medio. La más reciente, Selected Tweets, compilada por Tao Lin y Mari González.

7.1 Selected Tweets, más que un mero acopio de adagios, registra el proceso de dos mentes creadoras a través de diez años y nueve cuentas de Twitter.
8. ¿Metaliteratura? ¿Metatuiteratura?
9. En cualquier caso, hacer tuiteratura requiere del espacio constreñido. Como decir catorce versos endecasílabos. O diez versos octosilábicos.

9.1 Crear historias y poemas en 140 caracteres suena a formulación cuántica.

9.2 Así, nuestra generación será recordada por haber escrito toda su obra en 140 caracteres, tuiteó Edmundo Paz Soldán una vez. ¿O fue Chimal?

10. A propósito: Chimal quien en 2011 publicó Twitter los microrelatos de 83 novelas y quien primero llamó mi atención sobre este fenómeno.
11. Eso es lo fascinante de la tuiteratura: su inmediatez. Una conversación constante, abierta, sincrónica.

11.1 La tuiteratura se cruza entre la propiedad lingüística y los modismos propios del ciberhabla y la neografía. Hibridez y lenguas en movimientos.

11.2 Crear en tuiter también goza de un elemento propio de la tradición oral: su improvisación.

11.3 El mejor tuit es el más espontáneo. Directo. Preciso. Mas aun, ingenioso. Aunque hay quien los calcula también.

11.4 Seguramente, la poesía es la que sale más beneficiada del medio, pero también lo son los adagios, los acertijos, proverbios y otras formas de sabiduría popular.

11.5 Los creadores tuiteros gozan de seguidores y a la vez siguen a otros. De a poco se nos hace literatura por entregas.

11.6 Como lectores, abandonamos la paciencia. Sabemos que para seguir a un tuitpoeta o tuitcuentero, el autor debe enamorarnos a primer tuit.

12. Shakespeare, Lope de Vega, Gomez de la Serna, Macedonio Fernández, Nemesio Canales: todos hubiesen sido excelentes tuiteros.
13. Cuando se trata de micronarrativa, el tuit exige pareces de la estructura del cuento tradicional, como personaje y situación.

13.1 El desmantelamiento de obras clásicas en 140 caracteres ha sido el fetiche de antologías como Twitterature.

13.2 Cada 16 de junio, el conocido Bloomsday, los fans reproducen el Ulíses de Joyce en Twitter. Línea a línea.

13.3 Jordi Cervera publicó en el 2012 su novela detectivesca Serial Chicken, la que se convirtió en un proyecto transmedia.

13.4 El argumento de Serial Chicken no solo se construía en textos, sino que utilizaba enlaces a videos, fotos y canciones.

13.5 Desde julio de 2009, Luis Alejandro Ordones publicó su tuiternovela Gatubellisima.

José Cohen comenzó El Espejo, que otros escritores luego continuaron.

14. Admito: la mitad de mis seguidores en Twitter llegaron cuando en el 2013 publiqué Elegía snuff para un corazón terrible.
15. Nada nuevo bajo el sol. Hemingway, Monterroso, Borges, todos hubiesen sido tuiteros.
16. Es inevitable. Incluso, algunas editoriales underground adelantan sus libros a 140 caracteres la entrega.

16.1 Académicos, críticos y estudiosos comienzan ya a plantear una hermenéutica de la tuiteratura. La investigan, la comentan, la llevan a los recintos de estudio.

16.2 Pero, nuevamente, si el sentido del mundo yace fuera del mundo, la tuiteratura solo se encuentra en la tuiteratura.

17. De lo que no se puede hablar, debemos guardar silencio. O tuitearlo.

Artículo originalmente publicado en Nagari

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