En el buen nombre: Jhumpa Lahiri



En el El buen nombre, la obra maestra de Jhumpa Lahiri, Moushumi Mazoondar conoce Dimitri Desjardins por primera vez en un autobús a Washington DC. En ese momento, ella no sabe que se convertirán en amantes, pero cuando se le pregunta su nombre y no entiende la forma en que se escribe, le dice a Moushimi: “Te llamaré Mouse”.

Su reacción no se hace esperar.

El apodo la irrita, pero le gusta al mismo tiempo. La hace parecer tonta, sí, pero ella sabía que al él nombrarla, la había reclamado. En este punto de la novela, el lector comprende entonces que, al igual que Sartre solía decir, para nombrar una cosa hay que apropiarse de ella.

Pero El buen nombre no es la novela sobre Moushimi, quien, a la larga, desaparece barrida por el despecho. En cambio, se trata de la novela de su marido, un hombre llamado Gogol, que se rebela contra sus padres por el nombre otorgado por sus padres. Blanchot diría que nombrar la cosa es matarla. La cosa es aniquilarla y sustituirla por otra metáfora. Muere algo y algo cobra vida.

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